jueves, 3 de septiembre de 2026

Surge Isla fantasma






En el embalse de Williston, en el norte de Columbia Británica, en Canadá, ha aparecido –y desaparecido, para luego volver a dejarse ver– una enorme formación flotante que durante semanas desconcertó a los vecinos, despertó el interés de varios expertos y acabó convirtiéndose en un pequeño misterio natural.

Se trata de una isla flotante cubierta de árboles frondosos y aparentemente saludables, con una superficie de casi una hectárea. No parece obra humana. Nadie sabe con certeza de dónde salió. Y durante semanas, ni siquiera se sabía dónde estaba.

Las primeras imágenes comenzaron a circular en agosto. Un navegante había registrado la formación desde el agua y el material terminó en manos de Rocky Avery, residente de la zona, que lo compartió en redes sociales. En poco tiempo, las imágenes atrajeron una enorme atención. Avery aseguró a CBC que en 40 años en Canadá nunca había visto algo semejante.

La escena parecía tan insólita que incluso B.C. Hydro, la eléctrica que gestiona la presa W.A.C. Bennett y el embalse, dudó al principio de que fuera real. Su portavoz, Bob Gammer, explicó a CBC que el auge de los vídeos generados por inteligencia artificial obligaba a mirar con cautela cualquier imagen publicada en internet.

Los satélites confirman –y luego pierden– la isla

Las dudas se disiparon con los satélites. Una imagen del 21 de julio situó la isla unos 100 kilómetros al oeste de la presa. B.C. Hydro estimó que medía cerca de 70 por 140 metros, unos 9.800 metros cuadrados, según datos recogidos por CBC.

Poco después, tan repentinamente como había surgido, se esfumó. El 5 de agosto ya no aparecía en las imágenes satelitales y nadie podía asegurar si se había hundido o simplemente había terminado en una zona más protegida de la orilla.

La incógnita se resolvió a finales de agosto. B.C. Hydro confirmó que la isla había encallado en la entrada norte del brazo de Ospika, a unos 30 kilómetros de su última ubicación conocida, una distancia que llamó la atención de algunos de los expertos consultados.

La búsqueda llegó incluso fuera de Canadá. Según CBC, Finlay Farquhar, residente en el Reino Unido y vinculado al ámbito de la ingeniería de radio, siguió el rastro de la formación por su cuenta y acabó identificando su nueva posición con herramientas satelitales de acceso público.

Ese desplazamiento tiene una explicación probable. Según Gammer, no fue la corriente, que en ese tramo del embalse avanza muy despacio hacia la presa, sino el viento, capaz de empujar una masa de ese tamaño por aguas abiertas.

¿Pero cómo se forma una isla flotante?

Esa es precisamente una de las grandes incógnitas del caso. Aunque nadie puede confirmarlo con precisión, la principal hipótesis apunta a los niveles excepcionales del agua. Tras un invierno con abundantes nevadas y un verano lluvioso, Williston se llenó por completo por primera vez en 14 años, lo que obligó a B.C. Hydro a abrir los aliviaderos en junio y julio.

Una de las posibilidades que plantea Gammer es que el proceso comenzara mucho antes de que nadie reparase en la formación. Restos de árboles y otros materiales habrían ido reuniéndose en una zona resguardada, creando con el tiempo una base sobre la que pudo crecer vegetación. La subida extraordinaria del nivel habría terminado por desprender el conjunto y dejarlo flotando libremente.

Las condiciones de las orillas también habrían favorecido el proceso. John Clague, de la Universidad Simon Fraser, añade que la erosión acumulada ha vuelto más inestables algunos sectores de la orilla. A ello se suman los fuertes vientos de la zona, capaces de generar oleaje y afectar a los árboles próximos a la costa.





*Extraida de la red
Por Naturella

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