martes, 22 de septiembre de 2026

"La conquista de uno mismo es la mayor de las victorias" Platón






La frase de este reconocido filósofo, recogida en su obra Las leyes, describe el conflicto que cada persona mantiene con sus propios impulsos. Su reflexión plantea que quien se deja gobernar por sus reacciones pierde frente a sí mismo antes de enfrentarse a cualquier adversario externo.

No se trata de una invitación a la represión ni a la perfección. Más bien, es una observación bastante práctica: en muchos momentos del día existe un margen entre lo que ocurre y lo que uno decide hacer con eso.


El autodominio que describe Platón no tiene que ver con reprimir emociones ni con obedecer una disciplina rígida y sin excepción. Tiene que ver con conservar la capacidad de elegir cuando aparece la urgencia, la ira, el miedo o la pereza. No eliminar esas reacciones, sino no dejar que sean ellas las que decidan.


En la vida cotidiana eso se parece a cosas bastante pequeñas:

  1. Esperar antes de responder un mensaje que ha causado molestia.
  2. Detener una discusión que ya solo busca herir.
  3. Mantener una rutina mínima en un día difícil en lugar de abandonarla por completo.
  4. No convertir un tropiezo en la justificación para dejarlo todo.
  5. Pensar qué se quiere decir antes de decirlo.

Ninguna de esas acciones exige una capacidad especial. Requieren ese segundo de pausa entre el estímulo y la respuesta donde todavía es posible elegir.


Conviene aclarar que el autodominio no exige tolerar faltas de respeto, renunciar a los propios límites ni callar por miedo a las consecuencias. Hay una diferencia entre no responder porque uno ha decidido que no merece la pena, y no responder porque uno no se atreve. La primera es una elección activa; la segunda es exactamente el tipo de sometimiento a la propia inseguridad que Platón señalaría como una derrota.




*Extraida de la red
Por Naturella

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