jueves, 16 de julio de 2026

El cuerpo humano como fuente de alimento, sin rodeos




El punto de partida del estudio es deliberadamente frío: tratar el cuerpo humano como una potencial fuente calórica y analizarlo en esos términos, sin asumir de partida ningún juicio moral sobre la práctica. El resultado desde esa perspectiva es decepcionante desde el punto de vista nutricional. "Desde una perspectiva calórica, una persona resulta ser una comida normal", señaló Misiak. No es especialmente rica en calorías comparada con otros animales de tamaño similar. Requiere un esfuerzo de adquisición igual o mayor que cazar presas no humanas. Y, en condiciones de disponibilidad media de alimentos, el balance energético es positivo solo en circunstancias muy estrechas.

Pero el problema principal, según el modelo, no es calórico. Es infeccioso.

Los priones y el canibalismo

Los humanos compartimos prácticamente toda nuestra biología con otros humanos. Eso significa que cualquier patógeno que haya evolucionado para infectar un cuerpo humano tiene todas las herramientas necesarias para infectar otro. La mayoría de las enfermedades transmitidas por alimentos pueden eliminarse mediante la cocción.

Pero hay una categoría de agentes patológicos que no se eliminan al cocinar: los priones, proteínas mal plegadas que causan enfermedades neurológicas fatales, son resistentes al calor, a la mayoría de los desinfectantes y a prácticamente todos los procesos que eliminan bacterias y virus convencionales.

La enfermedad de las vacas locas, o encefalopatía espongiforme bovina (EEB), es un trastorno neurológico fatal causado por priones. Se originó al alimentar a las vacas con piensos elaborados a partir de restos (harina de carne y huesos) de ovejas y cabras infectadas con priones. Las proteínas malformadas que se acumulaban en el cerebro de los animales, destruyendo el tejido nervioso y dándole una apariencia de esponja. En el modelo de Misiak y Tureček, los priones son el factor determinante.

El caso histórico más documentado de priones y canibalismo es el kuru, una enfermedad neurológica fatal que fue endémica entre el pueblo Fore de Papúa Nueva Guinea, que practicaba el canibalismo ritual con sus fallecidos como forma de honrarlos. A medida que la práctica se extendió dentro de la población, el kuru se propagó con ella. El tiempo de incubación del prión es largo (puede tardar décadas en manifestarse), lo que dificultó inicialmente identificar el vector. Cuando se identificó, el kuru ya había afectado a toda una generación.




Por Naturella, la desquiciada

No hay comentarios:

Publicar un comentario