jueves, 9 de julio de 2026

China verde

Desde 1978, China ha plantado miles de millones de árboles para frenar el desierto. Ahora, un nuevo estudio revela un comportamiento inesperado en esos bosques.

Si hay algo en lo que China rara vez decepciona es en su capacidad para pensar a lo grande. Rascacielos levantados en tiempo récord, puentes imposibles, ciudades enteras surgidas casi de la noche a la mañana y, desde hace casi medio siglo, un proyecto mucho menos vistoso, pero igual de descomunal: plantar árboles a una escala difícil de encontrar en cualquier otro lugar del mundo.

La Gran Muralla Verde contra el desierto

Desde 1978, el gigante asiático ha plantado unos 66.000 millones de árboles como parte de la llamada Gran Muralla Verde, una barrera vegetal diseñada para contener el avance de los desiertos de Gobi y Taklamakán. El objetivo era evitar que la arena siguiera devorando las praderas del norte del país, una región donde el Gobi llegaba a ganar más de 2.600 kilómetros cuadrados al año.

Según Live Science, de aquí a mediados de siglo China prevé plantar otros 34.000 millones de árboles, transformando aún más un paisaje que ya poco tiene que ver con el de finales de los años setenta.

Lo curioso es que esta gigantesca muralla de árboles nunca nació con la intención de combatir el cambio climático, sino de detener el desierto. Aun así, sus efectos han ido mucho más allá de ese objetivo inicial.

Según Nature, la cobertura forestal en las regiones afectadas pasó del 5 % en 1978 al 14 % en 2023. Con ello no solo han disminuido las tormentas de polvo, sino que también ha mejorado la calidad del aire en grandes ciudades.


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