La Gran Muralla Verde contra el desierto
Desde 1978, el gigante asiático ha plantado unos 66.000 millones de árboles como parte de la llamada Gran Muralla Verde, una barrera vegetal diseñada para contener el avance de los desiertos de Gobi y Taklamakán. El objetivo era evitar que la arena siguiera devorando las praderas del norte del país, una región donde el Gobi llegaba a ganar más de 2.600 kilómetros cuadrados al año.
Según Live Science, de aquí a mediados de siglo China prevé plantar otros 34.000 millones de árboles, transformando aún más un paisaje que ya poco tiene que ver con el de finales de los años setenta.
Lo curioso es que esta gigantesca muralla de árboles nunca nació con la intención de combatir el cambio climático, sino de detener el desierto. Aun así, sus efectos han ido mucho más allá de ese objetivo inicial.
Según Nature, la cobertura forestal en las regiones afectadas pasó del 5 % en 1978 al 14 % en 2023. Con ello no solo han disminuido las tormentas de polvo, sino que también ha mejorado la calidad del aire en grandes ciudades.


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