El prestigioso biólogo evolutivo Richard Dawkins, mundialmente conocido por 'El gen egoísta', al que han seguido otra veintena de libros de divulgación científica, prepara una nueva obra. En esta ocasión se trata de una novela. Y al primero a quien parece que se la ha dado a leer ha sido a la inteligencia artificial. En un artículo titulado '¿Es la IA la siguiente fase de la evolución?' cuenta la experiencia. "El futuro ya ha llegado. Y algunas personas lo están encontrando incómodo", afirma.
"Tardó apenas unos segundos en leerlo y, en la conversación subsiguiente, demostró un nivel de comprensión tan sutil, tan sensible y tan inteligente que me sentí impulsado a exclamar: «Puede que no sepas que eres consciente, ¡pero, maldita sea, vaya si lo eres!»". "Tras pasar un día inmerso en una intensa conversación con Claude, le planteé la pregunta directamente: «Claude, ¿cómo es ser Claude?»". Su respuesta le dejó perplejo. Dawkins retoma en su artículo el debate sobre si una máquina puede llegar a pensar o, incluso, a ser consciente de sí misma.
Un viejo debate que toma una nueva dimensión
La pregunta no es nueva. El primero en plantear el debate en los términos actuales fue Alan Turing en 1950, aunque, por supuesto, la cuestión ya había surgido con anterioridad. Por ejemplo, en el siglo XVIII, un matemático húngaro, Wolfgang von Kempelen, ideó un autómata que, supuestamente, jugaba al ajedrez. En realidad, una persona activaba los mecanismos de su invento y jugaba, en realidad, las partidas. Sin embargo, el caso propició un animado debate sobre si las máquinas pueden pensar.
Esa es la pregunta básica que se hizo Turing en su artículo, en una época en la que empezaba a forjarse la informática moderna. Estábamos muy lejos de que la computadora Deep Blue, de IBM, venciera en 1997 al entonces campeón del mundo de ajedrez, Garry Kasparov, o de que AlphaGo de Google venciera en 2016 al Lee Sedol al Go. Este es un juego chino de tablero con infinitamente más movimientos posibles que el ajedrez, por lo que computacionalmente es mucho más exigente.
Turing, demostrando que humor no le faltaba, trató también de dar una respuesta científica a la pregunta de si pueden gustarle a una máquina las fresas con nata. Philip K. Dick, en 1968, se preguntó si "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", título de su libro, llevado a la gran pantalla en 'Blade Runner'. Se trata de un clásico del cine de ciencia ficción, en el que Harrison Ford interpreta a un agente que, mediante interrogatorios, trata de detectar a robots humanoides infiltrados. El secreto se lo explica él mismo a otro personaje: "Mírale a los ojos".


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