transmisión de datos mediante luz, una alternativa que promete aliviar la saturación de las redes actuales y mejorar la eficiencia energética. Los resultados del desarrollo fueron publicados en la revista científica Advanced Photonics Nexus y posicionan al sistema entre los más rápidos del mundo en comunicación inalámbrica óptica.
El problema que buscan resolver los investigadores no es menor. Las redes Wi-Fi enfrentan limitaciones crecientes de ancho de banda, interferencias y un elevado consumo energético, especialmente en oficinas, hogares y espacios públicos con gran densidad de usuarios. Frente a ese escenario, la comunicación óptica inalámbrica aparece como una alternativa complementaria capaz de ofrecer conexiones más rápidas y estables.
El núcleo de esta tecnología es un chip compacto equipado con una matriz de pequeños láseres VCSEL —sigla de Vertical Cavity Surface Emitting Laser—, una tecnología que ya se utiliza en centros de datos. Durante las pruebas, los especialistas emplearon una matriz de 5 por 5 láseres, aunque se activaron 21 de ellos de manera simultánea. Cada láser transmitió entre 13 y 19 Gbps, permitiendo alcanzar una velocidad agregada récord de 362,7 Gbps en un enlace de dos metros.
Además de la velocidad, uno de los aspectos más destacados del sistema es su eficiencia energética. Según detallaron los investigadores, el consumo ronda los 1,4 nanojulios por bit, aproximadamente la mitad de lo que demandan tecnologías Wi-Fi comparables. Este punto resulta clave en un contexto donde los centros de datos y las redes de conectividad consumen cada vez más energía a nivel global.
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