El taco es el bocado por excelencia en los hogares mexicanos. Una receta humilde y popular por definición, tan sencilla como un buen bocadillo y, a la vez, tan compleja como el más rebuscado de los guisos. Su origen se remonta a la época prehispánica cuando, se dice, estas tortillas de maíz se utilizaban como plato y cuchara al mismo tiempo que como comida. Sobre ellas, literalmente, cualquier cosa. Carnes y pescados, verduras, quesos, frijoles, salsas...
Para aprender a cocinarlos en casa, acudimos a la mayor reunión de cocineros mexicanos que podamos imaginar: la entrega de premios del Sello Copil. Este reconocimiento, otorgado por la Fundación Casa de México, premia a aquellos restaurantes que defienden la auténtica cocina mexicana a través de sus recetas, productos, bebidas, servicio e incluso decoración. En esta quinta edición del sello, son ya 136 los premiados en toda España, algunos de ellos en Madrid y Barcelona y otros en zonas como Aragón, Canarias y Cantabria.
La última aportación es la de Jorge Herrera, al frente del restaurante Chilango’s, taquería y bar de margaritas. “Para mí, el mejor es un suadero; manteca de cerdo, carne y ya está”. El suadero, en la cocina mexicana, es un corte delgado de carne situado en la parte intermedia de la vaca, entre la panza y la pierna, que se caracteriza por su textura suave. “Es un corte que lleva un poco de grasa y se cocina a baja temperatura con un poco de manteca de cerdo. Cilantro, cebolla y listo”. Una combinación sabrosa y con toques frescos que puede solucionarnos cualquier cena rápida entre semana.
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