Analistas lo describen como un método para eludir las defensas en su fase terminal, incluidos sistemas como la Cúpula de Hierro.
En cinco semanas de combates, Irán supuestamente lanzó más de 500 misiles balísticos contra Israel, de los cuales al menos 30 llevaban cargas de municiones de racimo, según informó The Times of Israel. Este tipo de armamento ya se había utilizado en ataques de represalia durante la Guerra de los 12 Días, el año pasado.
En cinco semanas de combates, Irán supuestamente lanzó más de 500 misiles balísticos contra Israel, de los cuales al menos 30 llevaban cargas de municiones de racimo, según informó The Times of Israel. Este tipo de armamento ya se había utilizado en ataques de represalia durante la Guerra de los 12 Días, el año pasado.
El uso de misiles con municiones en racimo no solo permite eludir las defensas en la fase terminal, sino que también ejerce presión sobre las limitadas reservas de interceptores de medio curso, que deben utilizarse para neutralizar las amenazas antes de que liberen su carga.
En este contexto, analistas advierten que los ataques de Irán contra Israel con esta clase de armas podrían tener implicaciones más amplias en futuros conflictos, especialmente en regiones como la del Pacífico.
"Ojivas de lluvia"
Se estima que un proyectil de esta naturaleza puede contener entre 20 y 30 submuniciones, aunque los misiles de mayor tamaño, como los de la familia Khorramshahr, incluso podrían transportar hasta 80. Cada submunición contendría entre dos y cinco kilogramos de explosivos, lo que aumentaría el daño debido a la velocidad de impacto.
El analista Behnam Ben Taleblu afirmó que Irán denomina a estas cabezas "ojivas de lluvia", ya que dispersan múltiples cargas sobre áreas extensas, a diferencia de las convencionales. Así, indicó que la cantidad de submuniciones puede variar desde una docena hasta varias decenas, dependiendo de la configuración.
El experto añadió que el uso de misiles Khorramshahr, capaces de portar ojivas de gran peso, supone un desafío significativo para los sistemas de defensa aérea integrados, ya que diseminan las submuniciones durante la reentrada, lo que aumenta el daño.
El agrietado escudo de Israel
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