Avistado por primera vez el 3 de marzo en la región, según AP, el cetáceo de entre 12 y 15 metros se adentró en un entorno hostil donde las probabilidades de regresar al Atlántico son muy bajas, según expertos citados por AP. El trayecto de vuelta implica recorrer varios cientos de kilómetros hasta el mar del Norte antes de alcanzar aguas abiertas.
Las razones de su presencia en el Báltico siguen sin estar claras. Algunos expertos apuntan a que pudo desviarse durante su migración o al seguir bancos de arenques, una hipótesis recogida por AP. Lo cierto es que, desde finales de marzo, el animal ha quedado varado en repetidas ocasiones en bancos de arena frente a la costa alemana. Según AFP, el ejemplar quedó atrapado cerca de Lübeck, logró liberarse brevemente y volvió a encallarse más al este.
Los intentos de rescate han tenido resultados limitados y solo lograron liberarlo temporalmente. Equipos de emergencia han desplegado embarcaciones policiales, excavadoras y botes inflables para ayudarlo a reflotar, pero el animal ha terminado varado de nuevo, cada vez más débil. Su estado actual es preocupante: según AP, respira con lentitud, apenas se mueve y presenta problemas en la piel asociados a la baja salinidad del Báltico.
La historia ha captado una atención masiva. Medios locales han emitido transmisiones en directo durante días, mientras miles de personas siguen cada novedad sobre su estado crítico de salud .



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