sábado, 3 de enero de 2026

Saúl y los 100 prepucios que pidió aDavid






El capítulo 18 de Samuel es uno de los pasajes más interesantes del Antiguo Testamento. Habla de la "envidia", en este caso de la envidia que empezó a germinar en el corazón de Saúl contra David. La envidia tuvo su génesis luego que David venciera a Goliat y demostrara ser el hombre más valiente de Israel, pese a su corta edad. Saúl quedó fuera de sí al escuchar los cánticos de las mujeres israelitas, que decían:

"Saúl ha matado a sus miles,
y David a sus diez miles".

Su envidia llegó a tanto que Saúl mismo intentó matar al joven héroe. Luego, viendo que Dios lo protegía, Saúl empezó a tramar una estrategia para acabar con él "sin mancharse las manos de sangre directamente". Se podría decir que Saúl sufría "el síndrome de Stalin", es decir, que no aceptaba que nadie le opacara su imagen de ninguna manera.

Saúl decidió que David se casara con su hija Merab, para así ponerlo al frente de su ejército y que fueran los filisteos, los enemigos de los israelitas, los que le dieran muerte. Hay que ver el nivel de ruindad de Saúl como para poner a su hija dentro de los planes de asesinato. Luego a Saúl se le informa que su otra hija, Mical, estaba enamorada de David. Esta situación le pareció todavía mejor porque un hombre hace lo que sea por amor. Así que Saúl le manda a decir a David que quiere que se case con su hija Mical, pero para ser su yerno debe mostrar su valía trayéndole 100 prepucios de filisteos.

Veamos lo que señala Samuel igualmente en el capítulo 18:

"25 Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.

26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,

27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer".

Ahora, ¿por qué prepucios? Tendríamos que ubicarnos en el contexto histórico y cultural del pueblo israelita y de los pueblos de ese momento en la región de los hechos. Los israelitas tenían un pacto con Dios desde Abraham y ese pacto se sellaba con sangre mediante la circuncisión, que no es más que el corte del prepucio de los varones israelitas. Un israelita se diferenciaba de un pagano precisamente por la circuncisión. Así que la orden de Saúl puede resumirse como "Tráeme los prepucios de 100 infieles".

Además es una forma de certificar su muerte era traer sus prepucios, que en caso de matar judíos simplemente no existirían. Un prepucio pesa unos gramos, un cadáver un montón de kilos; es más sencillo de transportar. Algo similar a lo que los sioux hacían con las cabelleras.

Esta costumbre no es para nada única. Todavía entre los hutus y los tutsis en Ruanda se llevaba a cabo hasta hace poco la práctica de adornar los escudos de los guerreros con prepucios y testículos de sus adversarios. Otras tribus han adornado sus chozas, escudos y lanzas con las cabezas reducidas de sus enemigos, y así una lista extensa de muestra de poder.

En el caso de David, quiso demostrarle su valor a Saúl trayéndole el doble de los prepucios solicitados. Al mismo tiempo fue también una muestra de amor para Mical, la mujer de quien estaba enamorado. Suena bárbaro a nuestros ojos actuales, pero esa ha sido la Humanidad. Me imagino que Mical estaría orgullosa de su pretendiente y ese sería el tema de conversación con sus amigas.



*Extraída de la red

Por Naturella

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