miércoles, 7 de enero de 2026

Modo que celebra Japón la Navidad



Orígenes y prohibición

La Navidad llegó a Japón en el siglo XVI con misioneros portugueses y la llegada de los misioneros jesuitas, como Francisco Javier, que introdujeron el cristianismo y la Navidad en Japón, celebrándola con conversos.

Pero durante el Periodo Edo (1603-1867), el cristianismo fue prohibido y perseguido. Por ello las celebraciones navideñas se volvieron clandestinas.

Resurgimiento y adopción cultural

En el año 1868 comienza la era Meiji, en la que el emperador estaba obsesionado por introducir la modernidad occidental en Japón.

Así, se reintrodujeron las costumbres occidentales, incluyendo la Navidad, con la aparición de Santa Claus en periódicos y la decoración de árboles.

Los medios japoneses pronto adoptaron la imaginería navideña.

Un cuento infantil presentaba a un Papá Noel japonés primitivo portando regalos y firmando cartas como «Santa Kuro».

Los periódicos también incluían a Papá Noel en sus anuncios, lo que indicaba el creciente atractivo comercial de la festividad.

Los comerciantes vieron rápidamente el potencial de marketing navideño. Meidi-ya decoró su tienda de Ginza con adornos navideños inspirados en las tradiciones europeas.

Los grandes almacenes pronto siguieron su ejemplo, lanzando rebajas navideñas durante la era Taisho.

Con el tiempo, la Navidad pasó gradualmente de evento religioso a celebración consumista.

Consolidación consumista tras la Segunda Guerra Mundial

Tras la Segunda Guerra Mundial, la influencia cultural estadounidense (con tropas en territorio nipón) consolidó la Navidad como un fenómeno comercial y social, no religioso, en un país mayoritariamente sintoísta y budista.

En Japón, apenas un millón y medio de los 127 millones y medio de habitantes que tiene el país se reconoce cristiano.

La mayoría profesa la religión budista y muchos también la religión propia de Japón, el sintoismo.

Así que no es de extrañar que la Navidad sea considerada una fecha para transmitir felicidad y no una celebración religiosa.

Las celebraciones se expandieron rápidamente a medida que el crecimiento económico impulsaba el gasto del consumidor.

En Japón, la Navidad se viene celebrando tan solo en las últimas décadas. Allí es sinónimo de fiestas privadas y consumismo. Los comercios hacen su «agosto» en un país que es el paraíso de las compras.

Desde mediados de noviembre (o antes) las calles se llenan de luz y color (más aún) sobre todo en el caso de Tokio, donde las iluminaciones navideñas son ya conocidas en todo el mundo. 

Las tiendas y grandes almacenes se visten de Navidad adoptando la imagen occidental de las navidades.

Y como sucede con otras costumbres importadas del extranjero, la Navidad se convierte en un extraño híbrido. Otra de esas ocasiones en que se fusionan lo japonés y lo occidental… pero a la manera japonesa.

Las tiendas permanecen abiertas el 25 de diciembre y todos los siguientes, hasta el día de año nuevo, si bien, el día de Nochevieja suele cerrarse temprano.

La costumbre adoptada allí en las últimas décadas es que, dentro de la familia, los padres hacen regalos a los hijos sin que éstos les correspondan, ya que se supone que Papa Noel solo trae regalos a los que creen en él, y los padres son demasiado mayores para tener fe. 



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