jueves, 4 de diciembre de 2025





El 21 de octubre de 2025, la NASA confirmó uno de los descubrimientos más intrigantes de los últimos años: el paso del cometa 3I/ATLAS (C/2025 N1), un cuerpo celeste proveniente del espacio interestelar que actualmente atraviesa el sistema solar. Se trata apenas del tercer objeto detectado en la historia moderna que llega desde más allá del Sol, lo que convierte este hallazgo en un evento sin precedentes para la astronomía contemporánea.

El objeto fue identificado por el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), una red de telescopios de observación con base en Chile y Hawái. Su velocidad —de aproximadamente 42 kilómetros por segundo— y su trayectoria hiperbólica confirmaron rápidamente que no pertenece a nuestro sistema solar. Desde entonces, su naturaleza ha despertado una ola de estudios, teorías y especulaciones.

Un visitante que rompe las reglas conocidas

A diferencia de los cometas tradicionales, 3I/ATLAS presenta una serie de características que desconciertan a los científicos. Los primeros datos recopilados por el Telescopio Espacial James Webb y el Very Large Telescope (VLT) muestran una composición química poco común: contiene niveles de dióxido de carbono hasta ocho veces superiores a los del agua, una débil emisión de carbono y la presencia de níquel sin hierro, una combinación nunca antes observada en este tipo de objetos.

Además, el cometa ha mostrado actividad a distancias del Sol donde, en teoría, ningún otro cuerpo helado debería sublimar —es decir, liberar gases o polvo—. Para sorpresa de los astrónomos, también ha resistido varias eyecciones de masa solar sin fragmentarse, lo que sugiere que su estructura es mucho más resistente de lo que se creía posible.

Sin peligro, pero con muchas preguntas

La Oficina de Defensa Planetaria de la NASA (PDCO) descartó cualquier posibilidad de impacto con la Tierra. Sin embargo, el fenómeno ha generado una gran expectativa dentro y fuera de la comunidad científica. “Este tipo de objetos nos ofrecen una ventana única para entender cómo se forman los sistemas planetarios en otras partes de la galaxia”, explicó Karen McKinnon, astrofísica del proyecto ATLAS, en una conferencia reciente.

El paso de 3I/ATLAS ocurre en un momento clave para la astronomía moderna: cada vez más agencias espaciales dedican recursos a rastrear objetos cercanos a la Tierra y cuerpos interestelares. Por ello, la NASA coordina actualmente una campaña internacional de observación que involucra telescopios en Estados Unidos, Europa y América del Sur, con el fin de seguir su trayectoria y analizar en detalle su composición.



*Extraída de la red

Por Naturella 

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