Durante muchos años ‘El Chepe’ fue el único tren de pasajeros que funcionaba en México, recorriendo parte de la impresionante sierra Tarahumara, en el norte del país.
Esto cambió en septiembre, cuando Andrés Manuel López Obrador inauguró la mitad del recorrido (el resto continúa en obras) del tren interurbano México-Toluca.
Pero el verdadero paso de gigante para la infraestructura ferroviaria de México llegó el 15 de diciembre de 2023, cuando entró en funcionamiento la primera etapa del famoso y polémico Tren Maya, en el sureste del país.
Sin embargo, otra obra emblemática del sexenio del presidente mexicano que ha pasado mucho más inadvertida es la del Corredor del Istmo de Tehuantepec, que revivirá kilómetros de antiguas vías de tren entre los estados de Oaxaca y Veracruz, y que López Obrador inauguró este viernes en su servicio para pasajeros.
Pero lo que está creando mayor expectativa sobre este proyecto es probablemente la capacidad que tendrá para transportar mercancías entre los océanos Atlántico y Pacífico, dado que la línea de tren recorre la parte más estrecha de México conectando ambas costas.
Considerando que el Canal de Panamá, la vía interoceánica dominante en el continente americano, atraviesa una de sus peores crisis por la escasez de agua que ha llevado a imponer grandes restricciones al tráfico diario de barcos, no son pocos los que han dirigido su mirada a la nueva opción de transporte que se abre ahora en México.
¿Competencia para el Canal de Panamá?
Precisamente el canal panameño fue el motivo de el primer fracaso en la historia del corredor mexicano.
A principios del siglo pasado, 60 trenes diarios lo recorrían de costa a costa después de que se construyeran los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, y el general Porfirio Díaz lo inaugurara en 1907.
Pero cuando en Panamá se abrió el canal solo siete años después, la alternativa mexicana fue quedando en el olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario