domingo, 2 de noviembre de 2025

¿Por qué un simple cambio de hora puede afectar tu cuerpo y mente?


Cada año, millones de personas experimentan fatiga, irritabilidad y dificultad para concentrarse tras los cambios de hora. Aunque parece algo trivial, este malestar tiene una explicación científica: nuestro reloj interno, perfeccionado durante miles de años de evolución, se ve forzado a adaptarse abruptamente a un horario social que no siempre coincide con la luz del sol. Esta desincronización temporal genera lo que los expertos llaman jet lag social, un fenómeno similar al desfase que sentimos al viajar a través de zonas horarias, pero sin salir de casa.

El ritmo circadiano, regulado por el núcleo supraquiasmático en el cerebro, coordina funciones esenciales como el sueño, la digestión, la liberación de hormonas y el estado de ánimo. Cuando alteramos artificialmente la hora, el cuerpo debe reajustarse, lo que provoca privación parcial de sueño, desincronización hormonal, pérdida de exposición a luz clave y estrés adaptativo. Estos efectos se traducen en somnolencia, irritabilidad, problemas de concentración, alteraciones digestivas y cambios de humor.

La comunidad científica recomienda adoptar un horario fijo durante todo el año, preferentemente el de invierno, que mejor coincide con la luz solar y permite sincronizar el reloj biológico con las actividades cotidianas. Esto ayudaría a reducir la fatiga crónica, mejorar el estado de ánimo y aumentar la productividad.

Nota cortesía de: 


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