lunes, 24 de noviembre de 2025

¿Estamos domesticando a los mapaches sin querer?


Los mapaches, cada vez más habituales en las ciudades, han encontrado en los entornos urbanos una combinación perfecta de refugio y alimento. Pero su expansión trae riesgos: estos animales son vectores de enfermedades zoonóticas, lo que convierte su presencia en un desafío sanitario creciente.

Un estudio publicado en Frontiers in Zoology señala que los mapaches urbanos de América del Norte están experimentando cambios físicos y de comportamiento asociados al síndrome de domesticación, impulsados por su interacción constante con la actividad humana.

De acuerdo con NatGeo, la investigación realizada por zoólogos de la Universidad de Arkansas Little Rock, los entornos con alta densidad poblacional funcionan como un catalizador evolutivo. En otras palabras, el simple hecho de que los mapaches convivan tan cerca de las personas está iniciando un proceso similar al observado en animales que fueron domesticados históricamente, como los perros.

La razón principal: los residuos humanos, que actúan como el motor de esta transformación.

Cómo se adaptan los mapaches a las ciudades

El estudio señala que los primeros cambios provocados por la presencia humana se observan en el comportamiento. La comida abundante y fácil de obtener en los contenedores de basura elimina la necesidad de buscar alimento por medios naturales, reduciendo la presión selectiva asociada a la vida salvaje.

Para determinar si los cambios conductuales estaban acompañados de modificaciones físicas, el equipo analizó 20,000 fotografías enviadas por ciudadanos a una plataforma de ciencia colaborativa.


El resultado fue claro: los mapaches que viven en zonas densamente pobladas tienen un hocico un 3.5% más corto que los ejemplares de áreas salvajes.

Nota cortesía de:


La abogada tambache


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