Ya falta muy poco para el Día de Muertos, una de las tradiciones más conocidas en México, llena de cultura, misticismo y significados.También muchas personas, específicamente entre el 27 y el 31 de octubre, comienzan a colocar su altar de muertos para las personas y mascotas que ya partieron de este mundo.
En el altar hay diversos elementos que tienen un significado, y uno de ellos es el perro xoloitzcuintle. A continuación, te contamos su historia.
Todo se origina en la época prehispánica: el perro xoloitzcuintle tenía una misión fundamental, ayudar a las almas a llegar al Mictlán.
Los xoloitzcuintles estaban asociados con “Xólotl”.De acuerdo con un artículo de El Universal, se creía que esta raza, originaria del país azteca, guiaba a los espíritus por un profundo y caudaloso río cuya meta final era la ciudad de los muertos.
Según un relato de los “Siete niveles del Mictlán”, si la persona había tratado mal a los animales en vida, el xolo se negaría a ayudarla a cruzar. Sin embargo, si se les daba un trato digno a los perros, el xolo tomaría el alma, la colocaría sobre su lomo y la llevaría a salvo hasta el otro lado.
Por otro lado, la leyenda también cuenta que si el perro era de color negro, no podía llevar a las almas porque esto indicaba que ya se había sumergido en el río.
En tanto, los xolos de color blanco o muy claro tampoco lograban llevar a las almas al Mictlán, pues esto significaba que eran muy jóvenes y no tenían la madurez para concretar la misión espiritual.
Solamente los perros de color gris jaspeado eran los encargados de cruzar el inframundo para dar a las almas un descanso digno.
Así que el perro xoloitzcuintle en la ofrenda representa al acompañante del alma, ya que la creencia prehispánica sostenía que estos perros guiaban al difunto a través del inframundo (Mictlán) para llegar a su destino final.
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