Decía el poeta persa Rumi que es por la herida por donde entra la luz, pero es por la herida por donde sale la luz. Entonces, la buena suerte es eso”.
Esta mirada implica aceptar que no todo se puede lograr, pero que siempre es posible elegir qué hacer con lo que sucede:
—“Lo que te permite irte construyendo como ser humano es el proceso de alquimización constante de las dificultades, de los duelos, de los procesos que vas a ir viviendo en la vida y creando las circunstancias para que, aquello que tú quieres, se pueda manifestar”
Un obstáculo puede convertirse en oportunidad
“Si vas por el mundo culpando a los demás, vivirás en una amargura que te quemará por dentro. Pero lo que siempre puedes cambiar es tu narrativa, tu actitud, tu mentalidad.
No puedes cambiar lo que no te pertenece, ni siquiera a tu pareja o a tus hijos cuando ya tienen criterio propio. Lo que sí puedes es responsabilizarte de tu forma de vivir.”
Comprender para dejar de repetir
La conversación avanza hacia la dificultad de aceptar las experiencias dolorosas. Muchas personas se quedan atrapadas en el “¿Por qué a mí?”:
—“Es una frenada. Muchas veces lleva a procesos de pensamiento circular que paralizan. Claro que hay que elaborar duelos o expresar la rabia, pero lo importante es avanzar.
Si no hay comprensión, hay repetición. Y esa comprensión no es intelectual, sino profunda, integradora. Cuando comprendes de verdad, puedes dejar ir lo que ya no necesitas y fluir mucho mejor con la vida.”
La transformación exige coraje: el primer poder es el coraje. Sin él no puedes enfrentar tu sombra, tus miedos o tus falsedades. El cambio puede ser una imposición, pero la transformación es siempre una elección.”
La bondad “buena” y la bondad “mala”
El dilema del exceso de bondad. Álex lo desarrolla distinguiendo entre dos maneras de relacionarse:
—“Bondad buena: hago el bien sin hacerme mal. Bondad mala: hago el bien y me hago mal. ¿Por qué hacemos la bondad mala? No porque seamos buenos, sino porque queremos que nos quieran.
Detrás de esa aparente entrega hay un ego que busca aprobación. Y ese precio puede ser muy alto.”
El poder del no y la salida del juego psicológico
Una clave fundamental: aprender a decir no.
—“La gran lección es simple: no hace falta justificar, basta con decir ‘no’. Cuando sales del rol y dejas de sostener lo que no te corresponde, el entorno presiona para que vuelvas al juego.
Pero al salirte obligas a los demás a empoderarse y asumir sus funciones. Es un proceso de liberación, aunque suponga un tiempo de reconfiguración en las relaciones.”
Vivir en transformación
—“Aunque nada cambie, si tú cambias, todo cambia. Lo más importante no es lograr lo que quieres, sino el camino hacia ello. Porque lo que siempre tendrás es lo que has aprendido en el proceso.”
Su invitación es clara: atravesar las experiencias con coraje, asumir la responsabilidad de la propia transformación y recordar que, en cada herida, hay una posibilidad de luz.
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